Mons. Francisco María Aguilera González

Obispo Auxiliar Emérito de la Arquidiócesis de México y Fundador de Familia Educadora en la Fe

(27 Abril 1918 – 5 Agosto 2010)

 Biografía

Nació en el estado de Guanajuato, México, el 27 de abril de 1918, entidad en la que vivió parte de su infancia, así como en la Ciudad de México. Desde temprana edad mostró su afición por la literatura y por la vida religiosa, a pesar de haber vivido los años más difíciles de la persecución religiosa en nuestro país. Ingresó al seminario en 1931, fecha en la que se celebraba el cuarto centenario de las apariciones de la Virgen de Guadalupe en el Tepeyac. De muy joven fue enviado a Roma por el Arzobispo de México, Mons. Luis Ma. Martínez, a estudiar en el Colegio Pío Latinoamericano.

Fue ordenado sacerdote el 24 de abril de 1943.

Mons. Francisco Aguilera obtuvo la licenciatura en Filosofía y el doctorado en la Universidad Gregoriana, a pesar de todas las vicisitudes de la II Guerra Mundial y los vaivenes de los primeros años de la postguerra. Durante su estancia de 10 años en Europa, visitó España, Bélgica, Francia, Reino Unido y los santuarios de Lourdes y Fátima; también viajó a Medio Oriente y conoció otros países como Japón y Filipinas. Mons. Aguilera regresó a México el 13 de noviembre de 1947 y el Arzobispo le encomendó tareas parroquiales, cátedras y tareas de responsabilidad en el Seminario Conciliar, de modo que trabajó cerca de Sergio Méndez Arceo, antes y después de que éste fuera designado como obispo de Cuernavaca. Realizó también apostolado entre militares.

Mons. Aguilera formó la Escuela Normal Catequética, que a la postre se transformaría en el Instituto Sedes Sapientiae, cuyo prestigio se le debe a él.

En 1956, cuando Mons. Miguel Darío Miranda sustituyó al Arzobispo Luis Ma. Martínez tras su fallecimiento, Mons. Aguilera recibió la encomienda de formar el equipo Arquidiocesano de Catequesis, en tiempos en el que el Arzobispado de México abarcaba lo que hoy son las diócesis de Texcoco, Tula, Tlanepalntla y Cuautitlán. Tomando en cuenta la pluralidad de fieles en los ámbitos urbano y rural, participó en el diseño de la Gran Misión de la Ciudad de México que tenía por objeto la restauración de la familia cristiana con un sentido evangelizador muy práctico que se llevó a cabo en 1961.

De igual modo, Mons. Aguilera participó en la organización del Primer Congreso Nacional de Teología, Fe y Desarrollo en México; en la Pastoral de los XIX Juegos Olímpicos en 1968 que tuvo un carácter ecuménico; organizó un Simposium Interamericano sobre Medios de Comunicación Social en la Promoción Humana y, el Segundo Congreso Catequístico Internacional en Roma.

En 1973, bajo el patrocinio del CELAM, organizó el Centro Latino del Lenguaje para la Evangelización. También desempeñó cargos a nivel nacional como Delegado Episcopal para la Pastoral de Turismo y el Secretariado Nacional de Evangelización y Catequesis. En 1981 encabezó el Comité de Finanzas para la refundación de la Universidad Pontificia de México; durante los sismos de 1985 realizó importantes esfuerzos en la construcción de viviendas para damnificados con recursos encomendados a la Iglesia Mexicana provenientes de organizaciones extranjeras y en junio de 1995 formó parte de la Comisión de recepción del cardenal Norberto Rivera Carrera como Arzobispo de México.

Mons. Francisco Aguilera se convirtió en Obispo Emérito el 12 de enero de 1996.

Carta de Mons. Aguilera presentando a FEF

El carisma de Familia Educadora en la Fe, es un don que el Espíritu Santo hace a su Iglesia y por el cual, la familia cristiana vive la realidad de ser iglesia doméstica, es decir, espacio de amor conyugal, donde el padre y la madre educan a los hijos en la fe, en la oración y en la vida y al mismo tiempo se van evangelizando a sí mismos, en un proceso permanente.

Iglesia doméstica es la expresión afortunada, que el Concilio Vaticano II hizo vigente, pero que fue inventada ya por los pensadores cristianos de los primeros siglos, los cuales expresaron así la misión irreemplazable y privilegiada de la familia cristiana.

Los Estatutos de FEF, hacen lo posible por encarnar su carisma y son, al mismo tiempo, una legislación y una historia: Una legislación porque nos señalan las líneas de acción que debemos seguir para cumplir fielmente nuestra misión como familia cristiana. Una historia, en cuanto que nos ayudan a descubrir, cómo la pequeña semilla que fue el Movimiento, hace casi cincuenta años, ha crecido y se ha desarrollado, adecuándose a las exigencias que el mundo de hoy plantea a la Iglesia.

Es digno de admiración el que en los Estatutos que ahora presentamos y que han sido fruto de un trabajo ímprobo, se conserve con fidelidad la idea original del Movimiento: Lograr que los padres sean los insustituibles evangelizadores de sus hijos, desde la infancia, hasta la madurez, en una comunidad de amor que va construyendo comunidades de familias y se integra a la gran Familia, la Iglesia, cimentada en la fe de los Apóstoles.

Fiesta de todos los Santos. Noviembre de 2009

Mensaje de Presidencia | Trienio 2017-2020

Querida Familia FEF:

¡Reciban un cariñoso saludo!

Por medio de esta valiosa herramienta digital podremos dar un paso más en nuestro camino de perseverancia en la fe y en el fortalecimiento de la catequesis en nuestro querido Movimiento...

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"Padre, Hijo y Espíritu Santo, hagan de FEF un movimiento santo"